Ahora que estoy aquí, al final de todo, me pregunto cómo empezó. Quisiera saber cuál fue el principio y si habrá final. En todo caso de que sí hubiera un final, ¿habrá uno feliz para mí?
Creo saber cuál fue el principio. Sí, no hace falta que nadie me lo diga. Amor. Ese fue el causante de todo.
Dicen que el amor es algo poderoso, que con él lo puedes superar todo. Tienen razón, mientras está de tu lado es lo más hermoso del mundo. Te da fuerzas y te ayuda a seguir adelante. Te sientes inmensamente feliz, pero cuando se pone en tu contra, es el arma más letal que existe y por mucho que intentes luchar siempre te vence.
Es inútil negarlo, las heridas del amor jamás llegan a curarse. Se puede reconstruir un corazón con otro amor, pero cuando aparece el amor que provocó las heridas, estas vuelven a abrirse. La lucha contra el amor está perdida, él siempre gana.
Veo cómo pasa el tiempo. El correr de las agujas del reloj, el soplo del viento, el ir y venir de la gente y pienso en lo qué fue de mí. El amor me hizo fuerte, me dió ganas para vivir mi vida. Mas, cuando todo acabó, el dolor me tapó con su túpido velo y jamás volví a ver la luz del sol.

Es irónico pensar como estás dispuesta a entregarlo todo cuando te enamoras. Sólo piensas en hacer feliz a la otra persona sin importar cómo o cuánto te cueste, o incluso te duela. Y de repente todo acaba. Una simple palabra te hace sumirte en la más negra desdicha. Los sueños se esfuman, las esperanzas vuelan y el corazón se rompe en mil pedazos. Pero incluso, en ese momento, sigues amándolo y sueñas con que volverá por ti. Que es ese príncipe azul que Disney creó. Que vendrá montado en su corcel blanco pidiéndote que seas su princesa de nuevo. Fantaseas con que te dice palabras de amor al oído mientras sus manos recorren tu ser. Te sientes mejor pensando eso pero ... ¡sorpresa! Caminas por la calle y ¿qué te encuentras? Él ya se buscó a otra. Míralos van cogidos de la mano, él le sonrie y la besa delante de ti, echándote miradas de burla por el rabillo del ojo. Corres a casa, te echas sobre el lecho de la cama y lloras. Lloras hasta quedarte sin lágrimas. Lloras hasta que el sueño te vence y mojada por tus propias lágrimas con el corazón nuevamente destrozado, pisoteado, maltratado; sueñas con que regresará pidiéndote perdón. Contándote tantas mentiras que no se las cree ni él. Tú, tonta de la vida le perdonas y dices : No tengo nada que perdonar, todo el mundo tiene errores.
¡Tonta! ¡Abre los ojos de una vez! ¡Él no te ama! ¡Sólo eres su juguete! ¿Por qué no quieres darte cuenta? Ah, sí. La respuesta es simple. Amor. Lo amas sin importarte nada.
Te convences mentalmente de que todo acabó, pero cómo olvidarlo. Sientes aún sus manos recorrerte, sus caricias en tu piel cómo cuando te entregaste a él.
Todo es inútil, contra el amor no hay medicina posible.

Por mucho que lo intente todo es inútil. Lo amo... ¿Para qué negarlo? Es estúpido que intente mentirme a mi misma.

Ahora la soledad es mi única compañía.

0 comentarios:

Publicar un comentario

About

Rose Poeta tiene varios bloggers donde trata diferentes temas. - Lágrimas de Sangre - corazondepoeta2rose direccion para buscarlo con google.